Voces de Latinoamérica

El ramo de banana, del poeta brasileño Wilson Alves-Bezerra

Wilson Alves-Bezerra
Fotografia tomada por Marina Eduarda

En Voces de Latinoamérica ofrecemos un adelanto del poemario El hombre sin cabeza, del escritor brasileño Wilson Alves-Bezerra, que será publicado próximamente en Colombia por El Taller Blanco Editores.

 

EL RAMO DE BANANA

 

Quien vende banana sabe,

El ramo de banana es exento.

El momento no es propicio para discutir de política,

No quiero comicios en mi quiosco,

Porque el cliente se irrita, no compra nada, se pica,

No indica y no retorna.

El quiosco de banana es diferente

El cliente no quiere ser cuestionado, no quiere saber de partidos;

Quiere privacidad, escoger bien la banana adecuada

La plata, la enana, la manzana y la misma roja

que viene de allá de Pará.

Comprar banana es lo mejor que hay en el quiosco de banana.

 

Quien vende banana sabe,

 

El ramo de banana es un ramo ecuménico,

Vendemos banana a todo tipo de cliente:

Religioso, normal, excéntrico,

Hay hasta gente del partido comprando.

La banana es para todos,

la banana existe para ser comprendida,

necesita poseer esa flexibilidad.

Aquí en el quiosco no permito que se haga politiquería.

Compre banana, pague banana, y váyase feliz

con la banana que quiso comprar.

 

Quien vende banana sabe,

Perdimos tantos clientes en el pasado,

Hoy prefiero guardar distancia de asuntos delicados.

Es malo para el negocio, nunca agrada a la clientela.

La banana amarilla se vende mucho, pero tengo que vender las otras.

La roja se vende más cara,

aunque es difícil traerla de Pará.

El negocio se trata de no decir nada, vender bananas callado;

Soy discreto, pero la risa me traiciona.

El otro día vino un muchachote con un macho

Y luego pensé: tremendo cacho

Y me escondí en el baño.

 

Quien vende banana sabe,

Uno siempre tiene que tragarse tantas cosas

Por el bien del negocio.

Entran y salen presidentes, la banana es constante,

Izquierda derecha o centro, la banana está dentro

No lo puedo evitar, es mi naturaleza:

Hacer de la banana una trascendental certeza.

Soy comerciante. El plan es siempre expandir.

 

Quien vende banana sabe,

El consumidor de banana es infaliblemente feliz

No tiene calambres, no tiene anemia,

Es sano cuando despunta el día

Es feliz cuando se echa en la cama a dormir.

Yo saludo, yo aplaudo a la banana.

Preferencia de todos en la aurora, en el anochecer.

No me vengan con otra fruta vulgar,

Las naranjas son ácidas y me hacen sufrir.

Quién de nosotros amontona bagazos.

Es más fácil persistir en nuestro ser bananal.

 

Quien vende banana sabe,

Del tomate no niego sus encantos salados

De los nabos sus dotes solemnes,

Pero de bulbos y tubérculos me temo que hay grandes problemas

Con sus aires secretos, escurridos, romboides:

Hay comentarios en los mercados,

Conversaciones en las tiendas,

Verduleros, fruteros, vendedores que todo el tiempo traman,

Pero yo no digo nada, yo no los escucho, no quiero.

 

Quien vende banana sabe,

Lo que importa es el negocio,

Los clientes son eventuales, casuales, imprevisibles.

Compramos, vendemos, subastamos, facturamos y nos disponemos

Si hay problemas, no sabemos. Ni tampoco queremos saber.

¿Qué somos? –Vendedores de banana,

no es posible que nos cobren.

Alimentamos al hombre

Con fantásticas raciones.

Es bonita, es amarilla, robusta y apetitosa

Banana caprichosa de la tierra para su paladar.

 

Quien vende banana sabe,

Solo es eso sin pero,

Fortalecer los racimos, el corazón, la palmera,

Todo lo que el cliente quiera

Del ramo bananero.

Claro que me preocupo por el país,

Quien quiera ser político que sea,

Pero no me digan a mí,

Que soy un pobre vendedor de plátanos.

No me acusen de nada.

Soy humilde, honrado, fiel a Dios.

 

Quien vende banana sabe,

La imagen lo es todo,

Antes callar que sonar confuso.

El precio de la banana por encima de todo

El precio mucho mejor que el de los otros.

Amigos en la policía, amigos relacionados

Que tengan apoyo en la alcaldía,

No pagar a nadie por nada,

Solo al patrón para estar bien protegido.

Ver el negocio prosperar

Es todo lo que un vendedor de bananas quiere.

 

 

Wilson Alves-Bezerra (São Paulo, Brasil, 1977). Poeta, narrador, traductor, crítico literario y profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad Federal de São Carlos (Brasil). Su obra se caracteriza por la experimentación lingüística, la reflexión sobre la contemporaneidad y la experiencia migratoria. Ha publicado libros de poesía y narrativa en diversos países de América Latina y Europa, entre ellos Vertigens (2015), obra galardonada con el Premio Jabuti en 2016. Es reconocido como el principal especialista brasileño en Horacio Quiroga y autor de la primera biografía del escritor uruguayo publicada en Brasil, A Narrative Biography of Horacio Quiroga, the Lone Anarchist (2023). También es autor de Reverberaciones de la frontera en Horacio Quiroga y editor de Nuevos Papeles Íntimos (2022). Como traductor, ha vertido al portugués obras de Horacio Quiroga, Luis Gusmán y Alfonsina Storni, entre otros autores hispanoamericanos. Su traducción de El peletero, de Luis Gusmán, fue finalista del Premio Jabuti 2010 en la categoría de Mejor Traducción Literaria español-portugués. El poema El ramo de banana pertenece al libro El hombre sin cabeza, traducción al castellano del poemario Catecismo Moreninho efectuada por el poeta e investigador literario venezolano Jesús Montoya.

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