Plantígrados presenta tres bellos poemas de la poeta cucuteña Valentina Ortiz.
ARRULLO
Madres que paren
Madres que paren selvas
Madres que paren ríos
Madres que paren semillas
Madres que paren afectos
Madres que se envuelven
en su arrullo
con las pupilas llenas
y la garganta desgastada
Madres que paren hijos,
pero nunca para la guerra
Madres que amamantan
el territorio
desde Tibú hasta el Tarra
Madres que en su útero
guardan historias
que gritan y cantan
a las estrellas
al agua
al sol
Que se dibujan danzantes
entre caricias y murmullos
Madres que guardan
en cada centímetro de su memoria
una diminuta sombra
Y luego convertirse
en guardianas de memorias
RAÍZ
Un hilo fino abre surcos,
y se inclina al costado
afinando el paisaje
Un hilo fino
atraviesa el río
para ver a las hijas verdes
murmurar la montaña
Un hilo fino rompe el silencio
pronuncia alelados
busca el aire
el día, la noche
y contempla la herida del mundo
Un hilo fino crea una hebra de conexión,
sostiene el milagro
Allí, al compás de la lluvia
y un temblor aprendido,
el malestar del tiempo
deja de existir
BRAVA HIJA
Aquí las palabras pesan
arrastran raíces prestadas
rozan la tierra endurecida,
y acarician el monte
Aquí todas
mudamos de rostro
cuando la sombra aprieta
el último rayo de luz
y nos convertimos
en hijas del trueno
con este cuerpo
rasgado
que se agiganta
como si no fuese
suficiente
mirarnos a los ojos
como si no fuese
suficiente,
querer enraizarnos
a nuestra historia
Valentina Ortiz. Gestora cultural y comunicadora para el cambio social. Hecha en frontera: Cúcuta recorre mis venas. Hija brava, bruja y primogénita desde el 2000. Mi brújula poética habita la periferia y se potencia con el arrullo de las mujeres. Escribo con la palabra en alto y los pies en la tierra. Integro la colectiva ‘’Las diosas en la Frontera’’, donde nuestra voz y palabras han sido publicadas en ‘’Voces que se desbordan’’ (Antología poética 2025).