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Cinco poemas de Alexandra Marzán

Foto de Alexandra Marzán

Presentamos a continuación, en Voces de Colombia, una selección de cinco poemas de Alexandra Marzán.

L’ETOILE NOIR

 

Mi estrella negra,

que destilas tu sangre,

bañas mis noches

en carmín.

 

Abriste un portal,

desde tu sombra,

por el que se escurre

un hechizo antiguo

que me deshace.

 

Palidezco,

y mi voz se quiebra

con tu nombre

que me consume.

 

 

DE ANOMALÍAS Y BELLAS GRIETAS

 

Me gustan las anomalías,

lo que crece entre las grietas,

en los lugares donde no debería.

 

Las cosas rotas, lo decadente,

espacios corroídos por el tiempo,

reclamados por natura.

 

Me gusta lo que pierde su destino:

capullo que cae sin florecer,

belleza intacta,

pero ajena a su fin.

 

La vida que insiste en brotar

entre la mugre, el hastío,

la indiferencia,

carcomida por la nada.

 

Destinos marcados por la mala hora,

el rumbo torcido,

incluso antes de nacer.

 

Es el lugar equivocado,

en el tiempo erróneo.

 

Todo eso existente

bajo la“normalidad”:

mirada castrante

con la que nos maldicen,

que nos condena

a ver el mundo sin grietas.

 

 

CUERPO ENFERMO

 

Mi cuerpo, terreno baldío,

construcción infructuosa.

 

Fuente seca, soledad en llamas.

Incendio que no apacigua.

 

Furia desatada, mirada de balas,

piernas como mástiles.

 

Manos aladas, manos de hada,

manos de bruja y artesana.

 

Alquimista de la carne,

conjuradora de palabras.

 

Mi cuerpo, mar de incertidumbre, 

olas oscuras son mis curvas,

dos riscos en el pecho,

mi vientre, pequeño pozo seco.

 

En este frágil cuerpo,

habita una mente agrietada,

soy una interrogación, 

que no acalla.

 

 

DULCE CONDENA: ECOS DE LA INDIFERENCIA

 

Nunca aprendí a nadar.

¿En cuantas paredes de agua he sido condenada a ahogarme en los últimos años?

Bajo el lecho marino, 

solo hay silencio cuando te sumerges.

¿Es acaso insondable  para nosotros?

 

¿Cuánto pesa una condena de indiferencia?

Aún no inventan una medida, 

con la que se puedan pesar las ausencias.

 

 

LÚGUBRE CONSAGRACIÓN 

 

Detesto el amor mesurado y astringente, 

que me ofreces en conserva:

perfectamente empaquetado, 

aparentemente vivo, 

lo siento muerto.

 

Me ofreces un paraíso sintético,

ser esposa trofeo,

en una cárcel de cristal,

supuesta vida de ensueño.

 

Solo debo bajar un escalón,

dejar que brilles, 

celebrar tus logros,

callar, guardar mesura.

 

Ser vientre fértil, mujer sin mancha,

que febrilmente ansie maternar.

Fina estampa de una vestal.

 

Pero no soy, lo supe siempre.

 

Esta es mi agridulce verdad:

soy una criatura lúgubre.

 

Consagrada a una maldición:

sentir lo todo en agonía.

 

Desde la niñez alimentando tormentas,

amante de la muerte, delirando con ella.

Adicta al filo de la noche, que corta, 

susurrándole al insomnio mis pesadillas.

 

Mi obsesión son ojos mortíferos,

tras los cuales el abismo se cierne,

la agudeza de una mente en llamas,

torturada por retorcidos pensamientos.

 

Cuerpo distante y frío,

ardiendo en fuego negro.

Con una sed insaciable,

transgrediendo, trasciende.

 

Alexandra Marzán. Bogotá (1993). Poeta y artista. Licenciada en Inglés por la Universidad Luis Amigó. Es una apasionada de la lectura que escribe por el puro goce de la palabra. Su obra explora el terror y la estética gótica, situándose en el límite entre lo oscuro y lo bello. Ha participado en diversas convocatorias de poesía y ha sido seleccionada por editoriales como Etérea, Letras Negras y Mítico para sus antologías. Sus poemas han sido publicados en las revistas literarias Humus (primera edición, diciembre de 2025) y Santa Rabia Poetry (primera edición quincenal, febrero de 2026). Comparte su mirada artística del mundo en su perfil de Instagram: @ale.marzan.

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