Presentamos en Voces de Latinoamérica una selección de tres poemas incluidos en El alumno de la ventana, del escritor venezolano Rubén Darío Carrero, invitado a la más reciente edición del Festival Internacional de Poesía de Cali.
EL AVIADOR Y EL CIELO
El uniforme del hombre en las nubes
suele ser azul y gris
como el reflejo de mi rostro
en los lentes de Manuel Vicente
que siempre decía en la tasca
(o mil cielos más arriba)
«es posible tener memoria
si la montaña es una mancha».
Hace poco murió dormido
Manuel Vicente con sus lentes
de sol, en una hamaca
en el patio de su casa.
Bombardeos, jamás y nunca.
Amantes y montañas,
amanuenses y manchas, eso era él,
de eso hablaba Manuel, siempre.
Y te corregía cada vez que te veía:
«Manuel no; Manuel Vicente».
Sonreía y se acomodaba los lentes.
Era el señor de la naturaleza y las cosas.
En el ataúd lo veía por última vez
hablando solo en la avioneta, en la tasca
y siempre con sus lentes
encapillado a mediodía
riendo a solas o mirando al cielo
todo al mismo tiempo, porque
ahora todos lo sabemos
y podemos verlo otra vez
como si estuviéramos volando
junto a él, sobre esta ciudad,
sobre la segunda guerra mundial,
sobre Hiroshima, Maracay o Múnich:
“es posible tener memoria
si la montaña es una mancha”.
EL FOTÓGRAFO DEL BAUTIZO
Las preguntas del fotógrafo
en la fiesta del bautizo
apagan las luces del olvido.
¿Puedes sonreír?
Quítale la corbatica al niño.
Las manos en los bolsillos no.
La memoria tiene oídos.
En las fotografías todos están vivos.
(El fotógrafo del bautizo,
un fantasma rodeado de niños.)
UN PAÍS SIN LEYES
El engaño es más rápido que el silencio
y para callarme,
para mentirme a mí mismo,
friego los platos después de la cena.
Los platos intrascendentes y asustados
como un hombre y una mujer
muy lentamente infieles
en un país sin leyes.