Plantígrados presenta una reseña del poemario Mundo Nuevo, de Felipe Donoso, publicado este año por Taller Blanco Ediciones y presentado recientemente en la Feria del Libro de Bogotá.
SOBRE EL POEMARIO MUNDO NUEVO, DE FELIPE DONOSO
Por Álvaro Pérez Sastre
Mundo nuevo es un poemario de carácter reflexivo, escrito con una actitud crítica pero contenida, que por momentos adopta un tono didáctico. Los textos, varios de los cuales son breves y contundentes, articulan un lenguaje más bien directo con referencias culturales y tecnológicas. Predominan en ellos las imágenes de índole conceptual, esto es, más cercanas a la elaboración intelectual; cuando las imágenes son físicas o sensoriales, se refieren a menudo a lo que irrumpe, se tensa y se fractura. No es casual —me parece— que su autor sea, además de poeta, filósofo e ingeniero civil.
El libro consta de cuatro secciones: Diagnóstico-Apertura; Mundo nuevo; Hacer; y Habitar el mundo nuevo. Diagnóstico denuncia las grietas, las patologías de la realidad contemporánea —desinformación, consumismo, capitalismo rapaz, desigualdad y pobreza, alienación tecnológica— subrayando su carácter absurdo; se destaca, especialmente, el poema Tensar la cuerda. Mundo nuevo se detiene en aquello que brilla no obstante la penumbra de la actualidad; extiende, asimismo, una invitación a entrever, precisamente, el mundo nuevo (poema Arquetipo). Hacer es un llamado a la acción, lo que entraña decisión y amor (poema Construir). Cierra el libro la sección Habitar el mundo nuevo, que propone las virtudes necesarias para sostenerse en medio de la fractura y avanzar entre la niebla.
Sobre el título, sugiero que todo mundo nuevo aparece como una conjetura, como la expectativa de un horizonte posible. Más allá de lo conocido y de lo que creemos conocer, más allá de lo que nos agobia y nos hiere, avizoramos una meta que late ya, de algún modo, mínimamente. El mundo nuevo comprende así una anticipación que se nutre de miedos y dolores, pero también una proyección de esperanzas y sueños. Esa anticipación es profundamente humana —¿qué otro animal puede esto?—. Es el territorio de la utopía, entendida como una exhortación a la creación de un espacio habitable para el ser humano. Todo esto creo encontrar en las páginas de Donoso.
CAÍDA LIBRE
De tanto lanzarse al mar,
de tanto hincharse por el hambre y atravesar lo que no puede
ser atravesado,
el pelícano termina por volverse ciego.
Son los golpes de la vida lo que lo van encegueciendo,
como la luz que de tanto atravesar la sombra
se apaga.
Así mismo somos los soñadores de este mundo,
extrañas criaturas que se lanzan con los ojos vendados para atrapar con sus manos todo aquello que se escapa de sus manos.
¿No era este el sueño de Sócrates y Carpentier?
Qué poco nos importa seguir cayendo contra el mundo,
si después de todo,
el mundo entero se ha vuelto sombra,
y ya no hay nada que queramos ver en esa sombra.
TENSAR LA CUERDA
El dolor humano es una cuerda que se tensa y se rompe.
Por ejemplo
La mujer en prostitución, que soporta en cada fibra
la inmundicia del hombre-sombra, se tensa y se rompe.
El niño que recibe golpes e insultos de otros niños-sombra,
se tensa y se rompe.
La niña-estrella que se esconde del hombre-monstruo-sombra,
se tensa y se rompe.
La pareja engañada, leyendo aquel mensaje oculto,
se tensa y se rompe.
Estamos rotos frente al dolor de lo absurdo.
Si el cuerpo se rompe, el alma se rompe,
como la araña, que estando en su tela, siente en seguida cuando se rompe algún hilo, y allí se apresura a dirigirse*
al romperse el cuerpo, el alma se rompe.
Vive tu vida con una máxima indisoluble:
si haces mover un alma por su cuerpo
que solo sea para volverla música o danza,
como la cuerda de la guitarra, que después de tensarse,
se vuelve canción y voz en el viento.
*Referencia a Heráclito, Fragmento DK67A. Rodolfo Mondolfo, Heráclito. Textos y problemas de su interpretación (Ciudad de México: Siglo XXI Editores S.A., 1969), 38-39.
ARQUETIPO
En la tierra
chocan ejércitos con banderas de águilas y leones rampantes.
¿Por qué los hombres elevan símbolos de guerra?
¿Por qué caminan hacia el fuego como si ahora no fuera el tiempo de la vida?
Las viejas banderas caen.
Las nuevas banderas se levantan.
La ballena, por ejemplo,
se eleva sobre el mundo
renombrando el universo.
CONSTRUIR
Nuestra casa, por así decirlo, la edificaremos con las formas más simples. Sus ángulos rectos, su mínima proyección de sombra, su desinteresada disposición a la luz matutina: todo será un homenaje a la vida. Su geometría será la geometría de la memoria; aquella región sin bordes que sobrepone luces y sombras, transparencia y locura.
Nuestra casa, por así decirlo, será la semilla del mundo.
Felipe Donoso Suárez (Bogotá, Colombia, 1979). Es ingeniero civil, filósofo y poeta. Fue ganador del I Concurso de Poesía Eduardo Carranza (2003) y de la convocatoria “Nuevas Voces para la Poesía Colombiana” del XXI Festival Internacional de Poesía de Bogotá. Es autor de El reino del hombre (El Taller Blanco Ediciones, Cali, 2020), la antología Dandelion (Editorial Seshat, Bogotá, 2021) y Mundo Nuevo (El Taller Blanco Ediciones, Cali, 2026). Su obra también ha sido incluida en publicaciones colectivas como Tierra del Sol (2021), El rayo que no cesa (2013) y la Antología Poética Universitaria (2002). Ha participado en diversos encuentros literarios, entre ellos el Festival Rionegro de Letras, el Festival Poético de Tenjo, el Festival Tierra del Sol y el Festival Internacional de Poesía de Bogotá. Parte de su poesía ha sido traducida al portugués.
Álvaro Pérez Sastre. Poeta nacido en Cali (Colombia). Es comunicador social – periodista y magíster en filosofía. Se ha desempeñado como editor, docente universitario y consultor en proyectos de comunicación en el marco de iniciativas de desarrollo social en Colombia. Es autor de los poemarios Conciencia de la espera (Lima, Catavento, 2018) y Las limitaciones de tiempo-espacio (Bogotá, Tierra Media, 2023). Es el actual editor de Plantígrados. Revista de poesía, cuento y Minificción del Suroccidente Colombiano.